VISTO que la Comisión Episcopal de Liturgia de la CEA, en fraterna colaboración con las Conferencias Episcopales de Chile, Paraguay y Uruguay, han concluido la traducción de los libros litúrgicos que seguidamente se indican; que tales versiones al idioma castellano usual en el Cono Sur de América Latina han recibido la correspondiente recognitio por parte de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede;

CONSIDERANDO lo que fuera aprobado por la 97ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina en su Resolución N° 11;


ESTABLEZCO
que

1. La versión castellana del Misal Romano (3ª editio typica) y la correspondiente a los Leccionarios completos (volúmenes I al IV) queden promulgados a partir del 15 de Agosto de 2009, Solemnidad de la Asunción de la Virgen María;
2. La vacatio legis se extienda hasta el 21 de febrero de 2010, Primer Domingo de Cuaresma. A partir de dicha fecha, para la celebración de la Santa Misa (Misal Romano y Leccionarios) habrá de utilizarse el uso verbal “ustedes”, quedando derogado el uso del “vosotros”, del “Vos” u otros.


En consecuencia, para la celebración lícita de la Eucaristía desde esa fecha habrán de utilizarse el nuevo Misal Romano y los Leccionarios, tomos I al IV, publicados por esta Conferencia Episcopal.

Dado en Buenos Aires, a los trece días del mes de agosto del año del Señor dos mil nueve.

 

Card. Jorge Mario Bergoglio
Arzobispo de Buenos Aires
Presidente
Conferencia Episcopal Argentina

 
 
Mons. Enrique Eguía Seguí
Obispo Auxiliar de Buenos Aires
Secretario General
Conferencia Episcopal Argentina

Ofrecemos la nueva edición del Misal Romano –la tercera latina, aprobada en el año 2000– en su versión a nuestra lengua, que cuenta con el reconocimiento de la Sede Apostólica de fecha 18 de octubre de 2007. Es el fruto de un trabajo llevado adelante con dedicación y espíritu pastoral, para poner al alcance de las comunidades, las riquezas de la liturgia eucarística, renovada por el Concilio Vaticano II y de acuerdo con su espíritu y disposiciones. En la traducción se ha seguido cuanto determina”Liturgiam authenticam”, la Quinta Instrucción para la recta aplicación de la Constitución “Sacrosanctum Concilium, que señala las pautas y procedimientos para la traducción de los libros litúrgicos.
Nos complace que esta traducción haya sido adoptada también por las Conferencias Episcopales de Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay; por eso se incluyen las celebraciones propias de sus respectivos calendarios litúrgicos. Aprobada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, esta edición del Misal Romano es “edición típica” para la Argentina y para los países que solicitaron adoptarla y obtuvieron la concesión de la Santa Sede; por tanto, es norma obligatoria para la lícita celebración de los Misterios del Señor. En la Eucaristía, Misterio de la fe, se realiza la presencia de Cristo entre nosotros; al celebrarla acogemos la invitación de comer su Cuerpo y beber su Sangre, se edifica a la Iglesia en su unidad y se fortalece y estrecha la comunión. Como peregrinos en marcha hacia el Reino celestial, la Eucaristía nos identifica y sostiene, y es el anticipo de la vida eterna, prenda de nuestra esperanza. “La renovación de la Alianza del Señor con los hombres en la Eucaristía enciende y arrastra a los fieles a la apremiante caridad de Cristo” (Conc. Vaticano II, Const. Sacrosanctum Concilium, 10).
La acción eucarística, con sus palabras, gestos y lecturas, requiere una fiel atención, para que los pastores, al celebrarla, animemos a los fieles cristianos a una participación activa y fructuosa, y les trasmitamos los bienes que se contienen en ella. Será por tanto valioso y útil conocer y aplicar las orientaciones de la Ordenación General del Misal Romano, que preceden el Misal. Como nos enseña el Santo Padre Benedicto XVI, celebrando en “obediencia fiel a las normas litúrgicas en su plenitud” se asegura “la vida de fe de todos los creyente, los cuales están llamados a vivir la celebración como Pueblo de Dios, sacerdocio real, nación santa” (cf. 1 Pe 2, 4-5.9) (Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, 38).
Que este don para la Iglesia en la Argentina, compartido con las Iglesias hermanas, sea un signo de comunión eclesial. Por la intercesión de María Santísima se nos conceda profundizar en la Vida que brota de estos Santos Misterios.
 
 
Buenos Aires, 1° de enero de 2009
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
 
CARD. JORGE MARIO BERGOGLIO S.J.
Arzobispo de Buenos Aires
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina